jueves, 29 de enero de 2015

Ícaro y Dédalo. El problema de la lectura (y 3)

No es cierto, a la vista está, que en el actual “paisaje”, quizás antes sí, la lectura sea una suerte de “programa” al que, una vez “instalado” en los últimos cursos de Infantil y en los primeros de Educación Primaria, no le queda más que funcionar siempre y en cualquier situación con predeterminada corrección, como si fuese una especie de software del que padres y profesores nos podamos discretamente desentender, creídos de que este, a partir del tercer o cuarto curso de Primaria, ya no requiere ningún setup, ningún update, ningún cuidado especial...

No es cierto, a la vista está, que en el actual “paisaje”, quizás antes sí, la mayor dificultad en el aprendizaje de la lectura esté al principio, en el trance de la iniciación, más que en la segunda mitad del camino, en el tramo de su consumación.

No es cierto, a la vista está, que en el actual “paisaje”, quizás antes sí, en el momento en el que el aprendizaje de la lectura curricularmente deja de ser un casi hegemónico fin en mismo y comienza a ser un valiosísimo instrumento para que el alumno se abra a un sinfín de nuevos conocimientos, este instrumento ya esté -a los siete, ocho o nueve años- del todo "fabricado", del todo ultimado.

No es cierto, a la vista está, que en el actual “paisaje”, quizás antes sí, el mero correr del tiempo sea garantía suficiente para que la destreza lectora alcance -solo por la inercia del impulso primero, propinado entre los cinco y los siete u ocho años- ese "irreversible" nivel de competencia en el que, en efecto, leer es "leer", esto es, comprender. 

No es cierto, a la vista está, que en el actual “paisaje”, quizás antes sí, el de la lectura sea un problema solo circunscribible al ámbito escolar y dentro de este solo a Primaria y dentro de esta solo a sus primeros cursos... Lamentablemente, a estas alturas, el problema de la comprensión lectora se ha extendido a otras etapas de la enseñanza reglada, incluso al ámbito universitario, y se percibe como común denominador del fracaso académico en cualquiera de sus etapas.

En cambio, es cierto, a la vista está, que en el actual “paisaje”, quizás antes no, lo que ocurre cada vez más frecuentemente con la lectura -eso que obliga a padres y a educadores a prorrogar su esmerada atención en casa y en clase al aprendizaje de la misma, una vez que la etapa de iniciación se considera exitosamente concluida- es consecuencia de la obligada “emigración” que el alumno ha de hacer desde un mundo tupida y trepidantemente audiovisual (sobre todo extraescolar y de ocio) a otro (sobre todo escolar) en el que la palabra escrita y leída se "antoja" no exclusiva, pero sí harto conveniente, para el desarrollo intelectual del alumno, dadas las excelencias cognitivas que esta comporta. En la administración de este mundo es mucha la responsabilidad que los padres tenemos.

Preconizando algunos de las insistencias más relevantes de la recién promulgada Ley de Educación (LOMCE) ... Muy en sintonía con el sentir educativo internacional... Pero sobre todo muy movidos por el imperativo ético recogido en nuestro Ideario -según el cual en educación lo posible es necesario- el pasado curso 2013-2014 iniciamos en Educación Primaria la puesta en funcionamiento del Programa Aletheía.

Una de sus prioridades es precisamente, en el actual “paisaje”,  la sesuda atención al proceso lector del “alumno-cyberpantalla” a lo largo de todo su ciclo vital en Primaria.

Entendemos que en el actual “paisaje”, quizás antes sí, la efectiva consumación de la competenecia lectora (leer es comprender) no puede ingenuamente confiarse al (no siempre beneficioso) paso del tiempo.

Una vez exitosamente conseguida la iniciación a la lectura -entre primero y segundo de Primaria- el logro de su consumación -a lo largo del resto de los cursos de Primaria- sabemos que ha de ser meticulosamente tutelada en los dos idiomas instrumentales (español e inglés) en los que el alumno estudia en nuestro Colegio.


Por un lado, en la reprogramación acometida de la Competencia Lingüística, para Aletheía la lectura, tomada por el flanco de la comprensión, es objetivo que imperiosamente se extiende a todas las asignaturas, no solo a las del área de Lengua, si bien estos profesores hacen de la comprensión lectora un argumento esencial y permanente de sus asignaturas.

Por el otro, también dentro del área de Lengua, los alumnos siguen un programa de Desarrollo de la Inteligencia, una de cuyas principales pretensiones es favorecerles la adquisición de esa "utilería cognitiva" que tan necesaria es para que leer sea efectivamente comprender, y a la que en la escuela tradicional, quizás porque antes no fuese preciso, raramente se explicitaba y sistematizaba, como ahora, en cambio, sí hacemos.

Por último... Es cierto que nuestros alumnos son "nativos digitales" y que fuera de la tecnología hay nada y que el anacronismo de una educación de espaldas a la era digital es impensable…

Mas nada de esto implica que, arrostrados por el tumulto y por el precipitado uso de las nuevas tecnologías, induzcamos a los alumnos a creer que todo es “visualizable”, que los privemos de la capacidad de abstracción, de concentración, de introspección, argumentación y de rigor lógico… de las que la palabra escrita y leída hace especialmente capaces a los seres humanos.


Por tanto, padres, en casa no se puede claudicar. En casa, lo prescrito sigue siendo el rato diario de lectura, procurando, eso sí, que este tenga más de afición que de obligado cumplimiento. 

Llegado aquí, recuerdo la historia de Dédalo y de su hijo Ícaro. O el hijo, llevado por el atolondrado entusiasmo de volar, no hizo caso de las prudentes advertencias de su padre... O Dédalo no fue buen pedagogo con Ícaro y no acertó a hacerle comprender el grave riesgo que correría si se elevaba demasiado cerca del sol.

Hace unos días mi hija me preguntó que por qué yo no había aprendido a escribir… Claro, no sé cuántas veces me habrá visto con un bolígrafo en la mano y de estas cuántas me habrá visto hacer algo distinto que el garabato de mi rúbrica…

En cambio, creo que sí sabe que aprendí a leer… Por ella, aunque lo extraño, cada vez leo menos en papel. Solo trato de hacerle entender que la “pantalla” también sirve para leer la bendita palabra escrita y no solo para matar el rato. Mi esperanza es que no me ocurra como a Dédalo.

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