lunes, 31 de agosto de 2015

El principio de curso: Qué hacer para que el vaso no se rompa.


"Son días de papel de forrar, de libros nuevos que se abren como preguntas de papel, como misterios de tinta, de imágenes... La niñez tiene una hoja menos, la adolescencia, un asombro menos, y para las dos, niñez y adolescencia, la escuela será un camino que va empinándose, y que si andarlo será duro siempre, será más duro si no se holló bien al principio, y será menos duro si cada pisada fue firme y supuso un aprendizaje"

(García Barbeito)

 


Estimados padres,
No tomen, por favor, esta primera nota del nuevo curso, escrita todavía en tiempo de vacaciones, como una injerencia en la vida privada de sus familias.
No obstante, es verdad, estos días previos al inminente comienzo de curso son para forrar los libros de textos y también para alguna cosa más, aún más importante, que me permito indicarles.
Ante todo...

... Espero sinceramente que hayan tenido la oportunidad de descansar y de disfrutar con sus hijos; espero además que estos hayan podido, como les deseé en la nota de final de curso, gozar de ese "tiempo fuera del tiempo" que las vacaciones de verano son (¡deben ser!) para los niños.
De hecho, no entiendo (y me disgusta tanto) ese orquestado empeño social en acortar la niñez a los niños, haciendo que estos, anticipada e impropiamente sientan, hablen, piensen, hagan y se entretengan, como lo que aún no son, ni tienen tan pronto por qué ser.
No obstante, aunque en julio y en agosto sus hijos hayan (como debían) vivido "fuera del tiempo", cuando me reencuentre con ellos en apenas cinco días, seguro que podré constatar que el verano no ha transcurrido en balde para ellos y que tanto la biología (¡dos meses son una eternidad!) como como ustedes (¡sobre todo ustedes, sus padres!) sobradamente han cumplido con la encomienda de hacerlos crecer y madurar. Entonces con enorme satisfacción podré comprobar que los alumnos a los que despedí en junio regresan al Colegio siendo ellos mismos... pero no los mismos, sino cambiados para mejor.
Si vertimos agua muy fría en un delicado vaso de cristal, probablemente este se quebrará. En educación, los cambios bruscos no siempre son aconsejables. Por eso, cuando sea posible, lo mejor es evitarlos, como ahora en lo que al principio de curso se refiere.
Hasta el jueves, seguramente su hijo iba con playeras, y a partir del viernes irá con calcetín y zapato cerrado para acudir al Colegio. Hasta el jueves, seguramente su hijo pasaba los días sin el rigor de un horario que le obligara a pautar la vigilia y el sueño, y a partir del viernes de nuevo se tendrá que despertar y que acostar con prisas y con apreturas. Hasta el jueves, seguramente su hijo pasaba los días con el relax y el desahogo intelectual propio de unas vacaciones, y partir del viernes otra vez tendrá que someterse a una exigencia académica que al principio es probable que le cause no solo cansancio, sino algo así como "agujetas".
En suma, estimados padres, no estará de más que estos días de vacaciones que aún restan, sean vistos y manejados en casa como un útil tiempo de adaptación al principio de curso. Por ejemplo, cabe ir
  • reajustando el horario familiar de acostarse y de levantarse, aunque al principio cueste no poco;
  • acabando, si no se hicieron todavía, las tareas escolares de verano; retomando, si es que se llegó a perder, el hábito de la lectura, que tanto favorece la concentración;
  • restringiendo, si es que llegó a irse de madre, el tiempo de televisión, a no ser que siempre esté sintonizada en inglés, y del uso lúdico de la tableta;
  • involucrando al niño en la responsabilidad de buscar y de preparar su material escolar: libros y uniformes;
  • mentalizándolo, desde lo positivo, de la suerte que es poder acudir de nuevo a su Colegio, donde el curso pasado, a pesar de los normales contratiempos, fue muy feliz, ayudándole para ello a recordar los mejores y más divertidos momentos del curso anterior, así como también las dificultades a las que supo sobreponerse...
  • Y también, ayudándole a poner los pies en la tierra: si es el caso, recuperando las calificaciones de junio, colocándolas en algún lugar fácilmente visible, revisándolas con él dos meses después, porque es probable que no las recuerde, releyendo la observación final del tutor, la cual era el enunciado de un reto de cara al curso que ahora empieza.
Asegurar un buen comienzo es mucho. La escuela será un camino que va empinándose, y que si andarlo será duro siempre, será más duro si no se holló bien al principio, y será menos duro si cada pisada fue firme y supuso un aprendizaje.

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