lunes, 19 de octubre de 2015

Los Whatsapps de padres y las modernas "astrologías escolares".

Ayer el whatsapp de padres echaba humo... Algo había pasado en el recreo... Al parecer, unos niños de la clase quisieron irse a jugar al fútbol con compañeros de otra clase... Y los demás se enfadaron porque preferían jugar con los de siempre y como siempre... “Mira que dejar “tirados” a los amiguitos...” “Espero que nadie se moleste... Pero...



... Me parece que hay niños un poquito “creídos”. ¿Piensan que el resto tiene que hacerles caso siempre porque son los que mejor juegan al fútbol...?” “Claro, les faltó compañerismo... Mi hijo ha vuelto a casa diciendo que hoy en el recreo se ha aburrido muchísimo y que ha cambiado de amigos” “Personalmente no haría problema de esto. Son cosas de los niños” “Pues yo voy a decir en el colegio que los padres de la clase estamos preocupados por los recreos. ¿Es que los profesores no hacen vigilancia de los patios? ¿Os parece?” “Bueno, prefiero que nadie hable por mí”."Además, ¿hoy ha habido un niño castigado en el recreo?" Eso viene diciendo mi hijo..." "Sí, eso es otra... Es que hay alumnos, no digo nadie en concreto, que son unos "pesaditos" en clase... Mi hija se queja de que cuando la sientan con Fulano o Mengano no le dejan atender al profesor..." "Veras... Que un niño sea un poco latoso en clase no depende del niño, sino del profesor ¿no?" "¡Habrá que ver cómo algunos profesores dan sus clases. ¡No se puede ser tan estricto!" "Cuidado con lo que se dice..." "Pero, ¿tú crees que los niños no se conocen entre ellos? Pregunta a tu hijo a qué compañeros les llaman más la atención o  tienen peores notas".

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Obviamente, se trata de una ficticia, pero quizás verosímil, conversación de unos padres en el supuesto grupo de whatsapp de la clase de sus hijos. ¿Todos los grupos de whatsapp son así? No. Obviamente, no. Gracias a Dios. Pero valga, una vez más, la exageración de la caricatura para abordar un tema tan "delicado" como este, que no se trata aquí para "blindar" a colegios y profesores de las críticas de los padres, sino para "proteger" a los propios alumnos de ciertos efectos (más o menos nocivos) de la "presencia" escolar de los padres mediante el tan extendido whatsapp.
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En 1925 Werner Heisenberg enunció el principio de indeterminación, según el cual, dicho grosso modo, el observador con su solo "mirar" altera y modifica la realidad observada. Más tarde Pascual Jordan, otro de los padres de la física cuántica, llegó más allá que Heisenberg y sostuvo que la observación, al menos a escala cuántica, no solo "afecta" e "influye" en el objeto observado, sino que lo "crea".

Lo que dicen los científicos que sucede a escala subatómica sin duda también sucede en el ámbito de las relaciones personales con mucha frecuencia. Es evidente que hay presencias que no son neutras. Ni siquiera cuando quieren autolimitarse al mero “estar” y al pasivo “observar”. Son  presencias dotadas de la capacidad de influir en los demás y en sus circunstancias hasta el punto de modificar sus conductas, aunque no sea ésta su intención.


Es lo que nos ocurre a los padres. Nuestra presencia, especialmente hasta ciertas edades, nunca es indiferente a nuestros hijos. Al contrario. Tenemos la capacidad, casi siempre más que nadie, de influir, para bien y para mal, en su comportamiento. He ahí nuestro enorme poder educativo.

Por eso, un alumno, ante la eventual presencia de alguno de sus padres en el aula, muy probablemente variaría su normal modo ser en el contexto escolar. Según el caso, buscando quizás la aprobación y el reconocimiento de sus padres con un comportamiento inusualmente enfático... Buscando quizás -en el otro extremo- pasar desapercibido, a cuenta de un sobrevenido rubor, infrecuente en él... Puede que la inseguridad le desate el miedo a quedar mal ante quienes son personas tan importantes para él...

Obviamente, los padres no vamos entrando así como así en las aulas de nuestros hijos. Tan inconveniente sería nuestra "irrupción" en las aulas en donde nuestros hijos aprenden y conviven durante su estancia en el colegio, como la de un profesor cualquiera en el hogar en donde la convivencia de sus alumnos con sus más queridos y más allegados familiares, más íntima, espontánea y sincera se hace.

En ambos escenarios, el escolar y el familiar, la inhabitual presencia de estos adultos, naturalmente capacitados para influir en los niños con su mero "estar", aunque no abrieran la boca, haría que todo o mucho fuera distinto -puede que muy distinto- de como suele ser y además más conviene que sea.

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El Smartphone nos ha cambiado la vida. Nunca la tecnología, ni siquiera cuando no era tan sofisticada como lo es ahora, ha sido inocua. Siempre ha ido cambiado la vida de las sociedades a medida que éstas las fueron incorporando al día a día.

En concreto, el Smartphone nos ha hecho capaces de vivir en permanente comunicación sincrónica con todo y con todos. Al instante, estemos donde estemos, contactamos con quien deseamos. Y además online estamos al tanto de cuanto pasa en el mundo.
Esto tiene enormes ventajas, tantas que es inimaginable e indeseable regresar a la situación anterior. “¿Cómo podíamos vivir hasta hace unos pocos años sin Internet en el teléfono móvil?”, nos preguntamos admirados.
Mas también este hito tecnológico tiene algunos inconvenientes que estamos aprendiendo a sortear. Por ejemplo, cada vez es más frecuente que el trabajo acabe no cuando salimos de él... sino cuando suena el último whatsapp o nos entra el último email. A menudo, el trabajo nos acompaña siempre. Desconectar, para empezar a descansar, no es fácil. Es un signo de este tiempo.
Por ejemplo, cada vez es más frecuente que, más allá de lo laboral, uno se vea socialmente atrapado por un sinfín de whatsapps que le llega a cualquier hora del día y de la noche, esto es, a tiempo y a destiempo, pudiendo suponer una merma de la calidad de nuestra vida privada. Ya hay ensayos clínicos que empiezan a advertirnos de las nuevas “adicciones” y “patologías” del homo digitalis.
El  whatsapp, que no es sino un evolucionado y muy funcional chat, se ha convertido en un nuevo “modo de estar” con los demás. Internet no es solo nuestra principal fuente de información, sino también un potente "posibilitador social". Nuestra "presencia" se ha hecho "modo whatsapp". En los grupos de whatsapp, las conversaciones, las tertulias, incluso las llamadas de teléfono, se han vuelto crecientemente digitales. Nuestra socialización se ha digitalizado. Esto es, se ha "alargado".
Por tanto, no es de extrañar que también el “modo de estar” de los padres en la vida colegial de nuestros hijos -en cierta "periférica manera"- se haya visto bastante afectada, para bien y para mal, por el whatsapp. Cada vez más, la hora a la que la jornada escolar acaba tiende a depender del grado de actividad que el grupo de whatsapp de padres tenga ese día.

Antes, alumnos y padres terminábamos el día escolar a la salida del colegio. Nos despedíamos diciéndonos “Hasta mañana”. Luego, cuando los mensaje de móviles -SMS- irrumpieron en nuestras vidas, aprendimos a decirnos “hasta luego”. Últimamente, desde que nos hemos acostumbrado al uso del whatsapp, hemos casi perdido la sensación y la necesidad de despedirnos, pues nos sabemos en permanente y fácil comunicación.
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El  whatsapp es un gran invento. Y el whatsapp de padres también. Sus ventajas son muchas. Si bien su uso, como todo en la vida, requiere cautela y responsabilidad. Lo peor de los  whatsapp de padres no es la crítica que hacemos a los colegios, a los profesores, a la dirección, a las instalaciones, que habrá veces que sea justa, aunque improductiva por haber sido formulada ahí y así...

Lo peor es la injerencia que involuntariamente los padres podemos llegar a practicar en la dinámica propia de los grupos de alumnos, especialmente en el aspecto relacional, convirtiendo a menudo en "asunto de adulto" lo que es "asunto de niño". La injerencia, incluso, en el proceso de maduración de nuestros hijos, malográndoles espléndidas oportunidades de cursar "otros aprendizajes", sin duda tan importantes como los curriculares:
Por ejemplo, el aprendizaje de hacerse valer por sí mismos ante los demás, y esto a costa de crecer en autonomía, en seguridad personal, en capacidad de autogestión de los conflictos, a sabiendas de que cuanto ocurre en un colegio no son sino "episodios" de una vida que, aun siendo necesariamente real, está compuesta a "escala niño".
Así, no debería ser que, a cuenta del whatsapp de padres, una discusión de patio entre dos compañeros por un balón o por un trompo o por unos bailes... acabe provocando que dos madres o dos padres se enemisten y que sus respectivos hijos no alcancen a entender por qué, aunque de cuando en cuando discutan, no puedan seguir jugando juntos en los recreos ni invitándose a los cumpleaños...
Explicaban los astrólogos en la Antigüedad que los sucesos del cielo tenía su réplica en el curso de los acontecimientos en la tierra. Bueno, más allá de la superchería, no es falso que lo que sucede en el "mundo" del whatsapp de los padres acaba influyendo en el "mundo" de los niños, a veces inoportuna y desproporcionadamente. Hacemos mal los padres cuando vía whatsapp interferimos con maneras de adultos en la evolución de las preferencias afectivas de los niños.
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Cuando Heinrich Hertz en 1888 llevó a cabo el experimento que le permitió, por primera vez, producir, detectar y medir las ondas de radio, no fue ni mucho menos imparcial, sino que se atuvo a los prejuicios derivados de sus conocimientos científicos previos, y por eso hizo bien en no registrar detalles claramente irrelevantes al propósito de su investigación electromagnética, como eran el color de los contadores, las dimensiones del laboratorio, el estado del tiempo o el tamaño de sus zapatos...

Con frecuencia ocurre que los hechos, de casi todos los escenarios de la vida humana, tienen un ver y otro entender. O dicho de otro modo. A menudo pasa que no cualquier "ver" es el más indicado para mejor entender unos determinados hechos, una determinada realidad.

Cada "ver" tiene su específico entender. Y no todo "ver" entiende lo mismo cuando observa lo mismo. Ocurre cuando se ve una radiografía. El simple hecho de ser el propietario del cuerpo radiografiado no basta para tener una visión suficientemente inteligente de esa imagen. De lo cual, no obstante, no cabe concluir que el médico radiólogo, pese a no querer, nunca se equivoque en su diagnóstico. 

5 comentarios:

  1. Hola Eduardo!,
    interesante publicación, y en definitiva, mi conclusión es que dejemos a los niños ser niños, y que arreglen las cosas a su manera, que por lo general es bastante mejor a como lo hacemos los adultos.


    Saludos.

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  2. Adultos distinguen claramente entre realidad, imaginación y fantasía pero los niños no. Así, leer los WhatsApp de los niños como si fueran de un mundo real y concreto sería un error. No tienen nuestra sano juicio y cometen meteduras de patada importantes. Hay que contrastar siempre cualquier información que salga.

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  3. Muy interesante publicación.
    Mi nombre es Natalio
    Me gustaría introducir otro factor relacionado con el wasap de padres, que realmente suele ser de madres. En mi caso el grupo de wasap está administrado por mi ex. Actualmente estamos en proceso de separación y se ha negado a incluirme en el grupo para poder seguir estando al corriente de los eventos relacionados con la clase, como cumpleaños, regalos a los niños o cualquier otra actividad o comentario. Es una forma de dejarme al margen que sólo perjudica a nuestra hija, que puede perderse por ejemplo un cumpleaños si le toca estar conmigo y no me entero.
    Creo que debiera regularse de alguna manera esto, y solicitar por ejemplo, o pedir expresamente, que se evite que una administradora o administrador pueda vetar a algún padre o madre de la clase a pertenecer al grupo, aunque sea incluso el padre de su hija. Hoy día se puede abrir a que haya varios administradores del grupo.
    Gracias

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  4. El problema llegó a las escuelas cuando a los padres se les abrió la puerta y llegaron hasta el corral( dependencia que en las casas solía estar al final de la casa y había que atravesar toda ella para llegar) .La participación para que sea adecuada debe ser en justa medida como en todos los campos de la vida ¿Alguien le dice al medico como tiene que operar a su hijo? ¿Alguien se mete en el quirófano con el cirujano mientras su hijo esta siendo intervenido?
    Pues eso señores es lo que esta pasando en las escuelas

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  5. El problema llegó a las escuelas cuando a los padres se les abrió la puerta y llegaron hasta el corral( dependencia que en las casas solía estar al final de la casa y había que atravesar toda ella para llegar) .La participación para que sea adecuada debe ser en justa medida como en todos los campos de la vida ¿Alguien le dice al medico como tiene que operar a su hijo? ¿Alguien se mete en el quirófano con el cirujano mientras su hijo esta siendo intervenido?
    Pues eso señores es lo que esta pasando en las escuelas

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